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Puente del Inca
Puente de Inca, un paso obligado para llegar hasta las Cuevas (límite con Chile), tiene una historia rica en anécdotas y en hechos. A fines del siglo XVIII pasar de Mendoza a Chile era una verdadera aventura que, en el mejor de los casos, llevaba una semana a lomo de mula.
Durante los fríos inviernos quien lo intentara corría el riesgo de morir congelado, por lo que fueron construidas en toda la zona “casuchas del rey” (época colonial) que servían de refugio a los correos que se animaban a semejante empresa. Mucho tiempo después el ferrocarril trasandino aceleraría las comunicaciones, pero no podría evitar una lucha desigual contra las condiciones climáticas de la zona. Aludes de agua, roca y barro lavaban en forma constante las montañas, arrasando todo.
En 1925 se construyó el Hotel Puente del Inca que representó para su época un verdadero lujo al que asistían las personalidades más importantes. Cada una de las habitaciones poseía su propio baño termal. La grieta de agua se encuentra aún hoy detrás de la amarillenta construcción, que debe su color a la gran cantidad de azufre que recibe. Luego de sobrevivir a varias amenazas climáticas, que previamente habían dejado inhabilitado el servicio del tren trasandino, el hotel fue destruido por el devastador alud de 1965. Un verdadero milagro fue que la fuerza de la naturaleza no pudo en esa ocasión arrasar la pequeña capilla colonial que aparece en donde provisoriamente se instaló el personal del hotel y los visitantes. Actualmente el hotel permanece abandonado, pero el lugar no deja de ser meta de los visitantes atraídos por sus colores. La terma que motivó la creación de la mayor parte de esta historia continúa hoy ofreciendo agua a la superficie, aunque su temperatura es menor que a principios de siglo.
Leyenda del Puente del Inca
Mucho antes de la llegada de los españoles un gran jefe inca tenía un hijo enfermo afectado de parálisis y luego de intentar todo tipo de curas sin resultado escuchó que tierras al sur existía un lugar donde aguas curativas podían terminar con su desgracia. Sin dudarlo, preparó un grupo con los mejores guerreros y se dirigió a las altas cumbres. Cuando llegó observó asombrado las famosas aguas que salían de la tierra, pero antes de éstas existía un río torrentoso que le impedía llegar. Sus guerreros, para hacer realidad el sueño de su jefe, no dudaron en abrazarse unos a otros y formando un puente humano llegaron hasta el otro lado. El inca caminó por encima de sus espaldas con su hijo en brazos y llegó hasta la terma en donde encontró la buscada cura. Cuando volvió atrás su mirada para agradecerles a sus guerreros, éstos se habían petrificado y, según cuenta la leyenda, crearon el famoso ''Puente del lnca''.
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